CONSULTA A TU ARQUITECTO

Para la compra o reforma de vivienda o local

El poder consultar dudas que surgen antes de comprar una vivienda o reformarla,  u obtener información sobre locales y solares y ver sus posibilidades, puede resultar clave para tomar la decisión adecuada.

 

QUÉ CONSIGUES: Obtener una respuesta profesional a dudas antes de tomar decisiones comprometidas.

QUÉ INCLUYE: Respuesta por escrito sobre la documentación facilitada por el cliente, donde se indican las posibilidades de reforma u actuación en esa vivienda o local.

Con­di­cio­nes: las consultas se realizarán vía e-mail, mandando texto escrito, fotografías y toda la documentación que se considere necesaria para la correcta valoración, no aceptando con­sul­tas te­le­fó­ni­cas, salvo para obtener una aclaración o una mejor com­pren­sión del pro­ble­ma y de su re­so­lu­ción.

Una con­sul­ta podrá con­lle­var más de un e-mail en caso de que se ne­ce­si­ten acla­ra­cio­nes adi­cio­na­les. Una vez en­via­da la res­pues­ta final, cual­quier con­sul­ta pos­te­rior sobre la misma cues­tión se con­si­de­ra­rá como una nueva.

No se ad­mi­ti­rán con­sul­tas que im­pli­quen cálcu­los de es­truc­tu­ras ya que implicaría un presupuesto individualizado.

Ejemplo

 

Por daños en tu vivienda o local

Usa este servicio si ha surgido algún problema en tu propiedad y no sabes el motivo ni la repercusión que puede tener y si puedes o no reclamar.

QUÉ CONSIGUES: Obtener una respuesta profesional, aclararte daños concretos para saber su procedencia y cómo actuar ante ese problema.

QUÉ INCLUYE: Respuesta por escrito sobre la documentación facilitada por el cliente, donde se especifica el daño y la posible causa con las precauciones a tomar, posibles reparaciones (si ese es el caso) y las repercusiones que podrían aparecer.

Con­di­cio­nes: las consultas se realizarán vía e-mail, mandando texto escrito, fotografías del daño y toda la documentación que se considere necesaria para la correcta valoración, no aceptando con­sul­tas te­le­fó­ni­cas, salvo para obtener una aclaración o una mejor com­pren­sión del pro­ble­ma y de su re­so­lu­ción.

Una con­sul­ta podrá con­lle­var más de un e-mail en caso de que se ne­ce­si­ten acla­ra­cio­nes adi­cio­na­les. Una vez en­via­da la res­pues­ta final, cual­quier con­sul­ta pos­te­rior sobre la misma cues­tión se con­si­de­ra­rá como una nueva.

No se ad­mi­ti­rán con­sul­tas que im­pli­quen cálcu­los de es­truc­tu­ras, ya que implicaría un presupuesto individualizado.

 

Ejemplo